El Banco Central de Bolivia proyecta que el PIB cerrará 2026 con una contracción de 3,6%. El deterioro de la construcción, los bloqueos, la falta de combustibles, el encarecimiento de insumos y la caída de los ingresos de los hogares están entre los principales factores señalados.
La economía boliviana enfrenta un escenario de contracción para este 2026. En su reporte de inflación y política monetaria correspondiente al segundo trimestre, el Banco Central de Bolivia (BCB) proyectó que el Producto Interno Bruto (PIB) cerrará la gestión con una variación de alrededor de -3,6%.
El ente emisor atribuye esta caída principalmente a la menor actividad de la construcción, el incremento de los costos de los insumos importados, los efectos climatológicos y el deterioro de los ingresos reales de los hogares.
Uno de los golpes más fuertes se produjo durante el primer semestre, cuando los conflictos sociales, bloqueos y huelgas paralizaron durante más de 50 días buena parte del eje troncal del país. Según el BCB, estas medidas interrumpieron las cadenas de abastecimiento y afectaron la logística de distintos sectores.
A esta situación se sumó la escasez de gasolina y diésel, que restringió la circulación del parque automotor y trasladó sus efectos hacia actividades como el comercio y la distribución de mercancías.
El BCB señala que la actividad económica registró un marcado deterioro durante el primer semestre. Para junio, la variación acumulada del PIB se ubicó en terreno negativo, después de una leve recuperación estimada para el primer trimestre.
Construcción y transporte, entre los más afectados
La construcción aparece entre las actividades más golpeadas. El BCB relaciona su retroceso con el comportamiento de la ejecución de proyectos públicos y privados y advierte que la caída también tuvo efectos sobre sectores vinculados, como la producción y demanda de cemento.
El transporte y el comercio, en tanto, mantienen una perspectiva desfavorable hacia el cierre del año debido a las dificultades de abastecimiento y al deterioro del consumo.
El organismo también advierte que el consumo privado podría continuar limitado por la pérdida de ingresos reales y el deterioro del empleo.
Otro factor de riesgo está relacionado con el clima. El BCB contempla el posible impacto de un episodio fuerte de El Niño, particularmente sobre la agricultura y la industria de alimentos, sectores que hasta junio habían mostrado cierta resistencia frente a la crisis.
La minería sostiene parte de la actividad
No todos los sectores registraron un comportamiento negativo. La actividad extractiva, especialmente la minería, fue uno de los principales soportes de la economía durante el primer semestre.
El BCB atribuye este desempeño a la recuperación de la producción de oro, plata y estaño, aunque reconoce que las actividades mineras cooperativizadas también fueron afectadas parcialmente por los conflictos sociales.
La proyección del BCB se encuentra por encima de las estimaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que habían previsto contracciones de alrededor de 3,2% y 3,3%, respectivamente. El Gobierno, por su parte, maneja una previsión menos negativa para la economía nacional.
El escenario planteado por el ente emisor deja a Bolivia ante un cierre de gestión marcado por menor producción, dificultades de abastecimiento, pérdida de ingresos y presión sobre el empleo, mientras el Gobierno busca revertir el deterioro económico.
