El ministro de Economía plantea un diálogo con sustento técnico y advierte que no se puede afectar salud ni educación para cubrir el incremento demandado.

La administración del presidente Rodrigo Paz Pereira marcó una posición firme frente a la demanda de incremento salarial planteada por la Central Obrera Boliviana y desafió a su dirigencia a explicar de dónde saldrán los recursos para financiar esa medida.

El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, cuestionó la viabilidad del pedido de un aumento del 20 % tanto al salario mínimo como al haber básico, y sostuvo que cualquier decisión debe estar respaldada por fuentes claras de financiamiento.

“Si nos pueden responder de dónde salen los recursos, y no es quitándole a los más vulnerables, ni a la salud o educación, se puede considerar”, afirmó, en referencia al planteamiento de los trabajadores.

El pliego petitorio fue presentado el 1 de abril por el dirigente cobista Mario Argollo, en medio de una movilización, y recibió respuesta formal del Ejecutivo el 20 de abril. Según el Gobierno, ya se aplicó un incremento del 20 % al salario mínimo a inicios de año como medida de compensación tras la eliminación de la subvención a los hidrocarburos.

Desde el Ejecutivo se propone ahora avanzar en mesas de trabajo orientadas a soluciones estructurales, incluyendo la formalización de la economía. Además, se plantea instaurar un diálogo tripartito que incorpore también al sector empresarial, algo que no era habitual en gestiones anteriores.

Por su parte, la dirigencia de la COB anunció la convocatoria a un ampliado nacional para definir medidas de presión, mientras algunos sectores, como el magisterio, ya iniciaron protestas exigiendo mejoras salariales y cambios en el sistema de jubilación.

El escenario anticipa un nuevo foco de tensión social, con posturas aún distantes entre el Gobierno y los trabajadores sobre cómo enfrentar las demandas en medio de un contexto económico complejo.