El Ejecutivo descarta un nuevo incremento y propone diálogo tripartito, pero la Central Obrera Boliviana advierte con movilizaciones en defensa del poder adquisitivo.

La tensión entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) vuelve a escalar luego de que el Ejecutivo rechazara el pedido de un incremento salarial del 20% tanto al haber básico como al salario mínimo. La respuesta oficial, entregada el 20 de abril, no satisfizo a los trabajadores, que ya anunciaron la convocatoria a un ampliado de emergencia para definir medidas de presión.

El dirigente de la COB, Mario Argollo, cuestionó la postura del Gobierno de Rodrigo Paz, que argumenta la necesidad de preservar la estabilidad económica. En la carta firmada por seis ministros, el Ejecutivo sostiene que acceder a nuevas demandas salariales podría desordenar la economía y terminar afectando a los propios trabajadores.

Desde la visión oficial, el incremento al salario mínimo ya fue cubierto mediante el Decreto Supremo 5516, que elevó el monto de Bs 2.750 a Bs 3.300, en el marco de medidas para compensar el impacto del retiro de la subvención a los hidrocarburos. Sin embargo, la COB insiste en que no hubo ajuste al haber básico y denuncia una pérdida sostenida del poder adquisitivo frente al encarecimiento de la canasta familiar.

En lugar de aceptar el incremento solicitado, el Gobierno planteó abrir un diálogo tripartito que incluya al Estado, los trabajadores y el sector empresarial, bajo lineamientos promovidos por la Organización Internacional del Trabajo. La propuesta busca discutir no solo derechos laborales, sino también aspectos estructurales del mercado laboral.

Pese a esta invitación al diálogo, el rechazo al aumento salarial encendió el malestar en el ente matriz de los trabajadores, que ahora evalúa movilizaciones en un contexto económico ya tensionado por la inflación, la crisis de combustibles y la presión social en distintos sectores del país.