Los bloqueos mantienen aisladas a ambas ciudades mientras crece la escasez de alimentos, combustible y productos básicos.
La crisis por los bloqueos y movilizaciones en Bolivia ingresó este viernes 29 de mayo a su quinta semana consecutiva sin avances concretos hacia una solución. Mientras continúan las gestiones reservadas impulsadas por la Iglesia Católica, La Paz y El Alto permanecen cercadas, con problemas cada vez más graves de abastecimiento y largas filas para conseguir alimentos y combustible.
Las conversaciones entre el Gobierno y los sectores movilizados siguen estancadas debido a la exigencia de los dirigentes de anular las órdenes de aprehensión emitidas contra algunos líderes de las protestas, entre ellos Mario Argollo, quien se declaró en la clandestinidad.
Aunque la Iglesia Católica activó una comisión facilitadora para acercar posiciones, hasta el momento no se logró instalar una mesa formal de diálogo. Los encuentros convocados en los últimos días no contaron con la presencia de los representantes de los sectores movilizados.
En medio de la tensión, el presidente Rodrigo Paz reiteró el miércoles su llamado al diálogo y advirtió que el Gobierno cuenta con “instrumentos constitucionales” para enfrentar el conflicto si no se alcanza una salida consensuada.
La situación afecta principalmente a La Paz y El Alto, donde persisten las dificultades para el ingreso de alimentos, carburantes e insumos médicos. La población realiza extensas filas para adquirir pollo, productos básicos y combustible, mientras los precios continúan elevados en varios mercados.
Los choferes, por su parte, permanecen durante horas e incluso noches enteras en los surtidores esperando cargar gasolina o diésel, cuya distribución se encuentra limitada por los cortes de ruta.
Las vías hacia Oruro, Desaguadero, Copacabana y los Yungas continúan bloqueadas, aislando parcialmente a ambas ciudades y afectando el transporte de carga y pasajeros.
A este panorama se suma la circulación de información falsa en redes sociales. Durante la noche del jueves se difundieron videos que aseguraban el traslado de tanquetas militares hacia La Paz, versiones que posteriormente fueron desmentidas por el Ministerio de Defensa y autoridades militares.
Los bloqueos son protagonizados por sectores afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos de La Paz, maestros rurales y grupos afines al expresidente Evo Morales, quienes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Las pérdidas económicas continúan acumulándose. Según reportes citados en medio del conflicto, los exportadores ya registran perjuicios superiores a los 500 millones de dólares, mientras que La Paz y El Alto acumulan daños económicos que superan los 600 millones de dólares.
En paralelo, el paro del transporte público en La Paz agrava la situación de miles de ciudadanos que deben caminar largas distancias para movilizarse en medio de la crisis.

