El alcalde de Cochabamba cuestionó el discurso del vicepresidente durante la sesión de honor por el aniversario de Bolivia y afirmó que su actitud confrontacional podría generar un escenario de inestabilidad política.

El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, acusó al vicepresidente Edmand Lara de formar parte de una estrategia de desestabilización del Gobierno de Rodrigo Paz, luego de las críticas expresadas por la segunda autoridad del país durante la sesión de honor de la Asamblea Legislativa por los 201 años de independencia.

Reyes Villa cuestionó que Lara utilizara un acto oficial para observar la gestión gubernamental y señalar que las autoridades no están a la altura de la situación de seguridad que atraviesa el país. También consideró que sus declaraciones evidencian una actitud de confrontación que se habría manifestado desde el inicio de la administración.

El alcalde sostuvo que Lara debería recibir mayor asesoramiento político para ejercer sus funciones y calificó sus intervenciones como una muestra de falta de experiencia y ubicación política. Recordó, entre otros antecedentes, el reclamo realizado por el vicepresidente durante el acto de posesión de las autoridades nacionales por el ingreso de sus familiares.

A partir de estos episodios, Reyes Villa afirmó que Lara tiene derecho a expresar sus críticas, pero cuestionó la forma y el escenario en que las plantea. Según el alcalde, el vicepresidente estaría interesado en asumir el mandato antes de tiempo, situación que consideró un riesgo para el país.

El burgomaestre también observó el discurso de Paz durante la sesión de honor y señaló que el presidente no precisó qué sectores estarían detrás de intentos de confrontación y desestabilización de la democracia.

Reyes Villa pidió al mandatario asumir una posición firme frente a esas amenazas y comunicar las medidas que aplicará para garantizar la estabilidad y la tranquilidad del país, especialmente ante la posibilidad de que algunos grupos retomen acciones de presión una vez concluya el estado de excepción.

Las declaraciones de Lara durante el aniversario patrio marcaron una distancia pública con la gestión de Paz. El vicepresidente cuestionó compromisos asumidos durante la campaña, observó la respuesta gubernamental frente a la crisis de seguridad y anunció una labor de fiscalización desde la Asamblea Legislativa.

El contraste entre los discursos de ambas autoridades expuso nuevas diferencias dentro del Ejecutivo y abrió un escenario de tensión política entre el presidente y el vicepresidente, a pocos meses del inicio de la administración.