La movilización ingresa a su tramo más exigente mientras persisten tensiones con el Gobierno y nuevas protestas paralizan rutas en el norte paceño.
La marcha campesina e indígena que se dirige a La Paz retomó su recorrido tras dos días de descanso en Caranavi y ahora enfrenta su fase más compleja: el paso por la cumbre, donde las bajas temperaturas representan un desafío para los manifestantes provenientes de tierras bajas.
La movilización, iniciada el 8 de abril desde Pando, mantiene su principal demanda: la anulación de la Ley 157, que permite la conversión de la pequeña propiedad agraria en mediana. A medida que avanzan, los marchistas se aproximan a la sede de Gobierno en medio de condiciones climáticas adversas.
Desde el Ejecutivo, el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, aseguró que la movilización se ha dividido y que actualmente continúan principalmente sectores indígenas del Beni. Además, informó que se alcanzó un acuerdo con marchistas de Pando para reglamentar el Decreto Supremo 5613.
Esta norma busca garantizar la pequeña propiedad agraria, asegurando su indivisibilidad, y establece la dotación prioritaria de tierras en regiones como Pando y Beni para comunidades campesinas e indígenas.
Sin embargo, dirigentes de Pando desmintieron un repliegue y ratificaron su continuidad en la marcha junto a otros sectores, por lo que la movilización sigue su curso hacia La Paz.
En paralelo, la situación en Caranavi se complica con el inicio de bloqueos protagonizados por interculturales y choferes, quienes exigen el abastecimiento de combustible, mejoras en la calidad de la gasolina y mantenimiento de las carreteras.
Como consecuencia, las salidas desde la Terminal Minasa hacia Nor Yungas permanecen suspendidas debido a puntos de bloqueo instalados en Sapecho y Tuco Kala, afectando la circulación y el transporte en la región.
El escenario combina conflicto social, presión climática y problemas logísticos, en un contexto donde aún no se vislumbra una solución definitiva.


