La movilización exige la anulación de la Ley 157, mientras el Ejecutivo defiende su carácter voluntario y descarta retroceder.

A doce días de iniciada la protesta, campesinos e indígenas retomaron su marcha hacia La Paz sin acuerdos tras el fracaso de tres intentos de diálogo. La columna crece en participantes y se aproxima al altiplano en medio de tensiones con el Gobierno.

La marcha indígena y campesina cumple este lunes su duodécima jornada sin señales de solución. Desde la madrugada, los movilizados reanudaron su recorrido desde Yucumo, en Beni, avanzando hacia el departamento de La Paz e iniciando el ascenso desde las tierras bajas.

El eje del conflicto es la Ley 157, que permite la conversión de la pequeña propiedad agraria en mediana propiedad a través de un trámite ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). Aunque el Gobierno sostiene que el proceso es voluntario, los manifestantes consideran que representa una amenaza al derecho propietario indígena y comunal.

Los intentos de diálogo entre ambas partes no lograron resultados. El último acercamiento fue mediado por el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, y contó con la participación de autoridades del Ejecutivo, incluidos viceministros y el director del INRA, sin que se alcanzaran acuerdos concretos.

La movilización se inició el 8 de abril en El Sena, Pando, coincidiendo con la promulgación de la norma por parte del presidente Rodrigo Paz en un acto con empresarios en Santa Cruz. Desde entonces, el mandatario ha insistido en que la ley tiene alcance nacional y que su aplicación no es obligatoria.

En contraste, los marchistas advierten que la norma podría vulnerar el artículo 394 de la Constitución, que establece que la pequeña propiedad es indivisible, inembargable y no sujeta a impuestos agrarios. Bajo ese argumento, ratifican su demanda de abrogación.

Dirigentes de la movilización han asegurado que mantendrán la protesta hasta lograr la anulación de la ley y han descartado intereses políticos o financiamiento externo. Mientras tanto, la marcha continúa sumando participantes y aumenta la presión sobre el Gobierno a medida que se acerca a la sede de gobierno.