Esta madrugada, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, quien retornó a su casa para cumplir un período de detención domiciliaria, escribió en sus redes sociales un mensaje de agradecimiento a quienes se pusieron de su lado en los días que estuvo aprehendido en celdas policiales de La Paz y en el que dice que obtuvo una enseñanza invaluable.

A continuación, el mensaje de Medinaceli en su totalidad, luego de que un juez determinará detención domiciliaria con previo pago de una fianza de Bs 100.000 y otras medidas que garanticen su sometimiento al proceso penal en su contra por la circulación de gasolina de mala calidad que dañó miles de motores en el país y profundizó la crisis de los carburantes.

«A quienes me acompañaron en estos días.

Los últimos días han sido, sin duda, los más difíciles de mi vida. En medio de esta experiencia tan dura para mi familia y para mí, he recibido cientos de mensajes, llamadas, publicaciones y expresiones de solidaridad que jamás imaginé. He intentado leer cada uno de ellos y confieso que muchos me emocionaron profundamente.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todas las personas que me tendieron una mano en estos momentos.

Gracias a toda mi familia, por su fortaleza, por su amor incondicional y por sostenerme cuando más lo necesitaba.

Gracias a mis amigos de toda la vida, a mis colegas, a mis estudiantes y exestudiantes, a quienes compartieron conmigo el trabajo en la universidad, en organismos internacionales, en el sector público y en el sector privado.

Gracias a periodistas, economistas, abogados, académicos, líderes de opinión, autoridades, exautoridades y ciudadanos que, desde distintas perspectivas y con diferentes visiones del país, expresaron públicamente su solidaridad o recordaron la importancia de principios fundamentales como el debido proceso, la presunción de inocencia, la dignidad humana y el derecho de toda persona a una justicia objetiva e imparcial.

Quiero agradecer de manera especial a quienes, incluso sin conocerme personalmente, decidieron expresar su confianza en mi trayectoria profesional y humana. Ese gesto tiene un significado muy profundo para mí y permanecerá conmigo para siempre.

Durante más de tres décadas he dedicado mi vida al estudio, la docencia, la investigación y el servicio público. He procurado actuar siempre con honestidad, independencia técnica y profundo compromiso con Bolivia. Esos principios no cambian frente a la adversidad; por el contrario, se fortalecen.

Como lo manifesté al recuperar mi libertad, permaneceré en Bolivia, ejerceré plenamente mi derecho a la defensa y colaboraré con las autoridades competentes para que los hechos sean esclarecidos. Confío en que la verdad prevalecerá y en que este proceso permitirá establecer los hechos con objetividad y conforme a la ley.

Esta experiencia también me ha dejado una enseñanza invaluable. Los cargos son pasajeros. Las circunstancias cambian. Pero la confianza, el respeto y el afecto que una persona construye a lo largo de su vida son un patrimonio que ninguna adversidad puede arrebatar.

A todas las personas que me escribieron, que oraron por mi familia, que hicieron una llamada, compartieron una publicación, expresaron una palabra de aliento o simplemente pensaron en nosotros durante estos días: gracias. Nunca olvidaré este gesto de solidaridad.

Con profunda gratitud, Mauricio Medinaceli.»

El mensaje ha generado varias reacciones y ha sido compartido profusamente. Medinaceli encontró un argumento central que le permitió afirmar que es inocente en la audiencia cautelar: una carta del expresidente de YPFB, Yussef Akly, fechada el 3 de marzo, en la que le pide que emita una resolución para el «tratamiento» o estabilización de la gasolina precintada en por lo menos 14 tanques de la estatal petrolera.

El exministro ha reiterado, a partir de este nuevo elemento, que la resolución que emitió ese mismo día fue para autorizar el «tratamiento» del combustible (con aditivos y solventes), no para que sea puesto en circulación en el mercado interno.

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