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OPINIÓN

Mamen: el algoritmo que conquistó las urnas

Por: Ricardo Paz Ballivian La victoria de Manuel Saavedra, “Mamen”, en la alcaldía de Santa Cruz de la Sierra no puede ser entendida únicamente como un resultado electoral. Es, sobre todo, un fenómeno de comunicación política contemporánea. Un caso de estudio sobre cómo las nuevas tecnologías digitales, especialmente TikTok, están modificando la relación entre liderazgo, ciudadanía, credibilidad y poder. Su triunfo con más del 70% de los votos constituye uno de los resultados más contundentes de la historia municipal boliviana reciente. Pero detrás de esa cifra hay algo muc

Mamen: el algoritmo que conquistó las urnas
Opinión · Encontrados Bolivia

Por: Ricardo Paz Ballivian

La victoria de Manuel Saavedra, “Mamen”, en la alcaldía de Santa Cruz de la Sierra no puede ser entendida únicamente como un resultado electoral. Es, sobre todo, un fenómeno de comunicación política contemporánea. Un caso de estudio sobre cómo las nuevas tecnologías digitales, especialmente TikTok, están modificando la relación entre liderazgo, ciudadanía, credibilidad y poder.

Su triunfo con más del 70% de los votos constituye uno de los resultados más contundentes de la historia municipal boliviana reciente. Pero detrás de esa cifra hay algo mucho más profundo, la consolidación de un nuevo tipo de liderazgo político construido desde la lógica del algoritmo, la exposición permanente y la interacción emocional directa con la ciudadanía.

Durante años, Mamen entendió algo que gran parte de la clase política boliviana todavía no comprende, que las redes sociales no son un complemento de la política, sino que son hoy uno de sus escenarios centrales de legitimación. Mientras muchos dirigentes siguen atrapados en la lógica de la conferencia de prensa, el comunicado formal y la entrevista televisiva tradicional, Saavedra construyó una narrativa cotidiana, emocional y visualmente eficaz en TikTok, donde logró convertirse en el político boliviano con mayor presencia e impacto digital.

No fue improvisación. Fue disciplina.

La clave de su éxito radica precisamente en aquello que la teoría contemporánea de la comunicación política digital identifica como “persistencia algorítmica”. La repetición constante de contenidos coherentes que generan familiaridad, cercanía y confianza. Investigaciones recientes sobre comunicación política en TikTok demuestran que esta plataforma premia la continuidad, la emocionalidad y la interacción permanente más que la sofisticación ideológica tradicional.

Mamen no apareció de la nada. Construyó durante años una marca política personal basada en cuatro elementos estratégicos muy claros, a) fiscalización permanente con denuncias sobre corrupción municipal, obras fantasmas y abusos administrativos, que le permitieron ocupar el espacio simbólico del “ciudadano indignado”. No hablaba como político tradicional, sino como vecino molesto, b) lenguaje sencillo y emocional, comprendiendo que TikTok no recompensa discursos complejos sino claridad narrativa, con videos directos y fácilmente compartibles, c) presencia constante, a través de una frecuencia de publicación que resultó decisiva, confirmando que la política digital contemporánea funciona bajo la lógica de ocupación permanente del espacio atencional y d) autenticidad performativa, que llevó, incluso a quienes cuestionan su estilo, a reconocer que logró construir una imagen de cercanía y acción. En comunicación política moderna, la percepción de autenticidad importa más que la perfección institucional.

Y aquí surge un elemento sociológicamente fascinante. Mamen representa la transición del político doctrinario al político narrativo. Ya no se trata de grandes estructuras ideológicas ni de partidos históricos. Se trata de relatos personales capaces de conectar emocionalmente con audiencias fragmentadas y saturadas de información. El fenómeno no es exclusivamente boliviano. Donald Trump en X/Twitter, Nayib Bukele en TikTok e Instagram, Javier Milei en YouTube y streaming, o Volodímir Zelenski en video digital durante la guerra, son parte de la misma transformación global. La política como comunicación directa desintermediada.

Sin embargo, el caso de Mamen tiene una particularidad profundamente boliviana, porque surge en un contexto de agotamiento extremo de la credibilidad institucional. Su crecimiento coincide con el descrédito de la política municipal tradicional y con el colapso moral de la gestión anterior marcada por denuncias de corrupción. Por eso su victoria fue tan aplastante. No ganó solamente un candidato. Ganó una expectativa colectiva.

Y allí empieza el verdadero desafío.

La comunicación política digital tiene una característica peligrosa, porque acelera la construcción de esperanza, pero también acelera la frustración. El mismo algoritmo que eleva liderazgos puede destruirlos con idéntica velocidad. La hiperconexión genera ciudadanos más emocionalmente comprometidos, pero también más impacientes. Mamen llega al gobierno municipal con un capital político extraordinario, pero también con una carga de expectativas gigantesca. La ciudadanía que lo convirtió en fenómeno espera resultados rápidos, visibles y permanentes. Espera que el fiscalizador se convierta en administrador eficiente sin perder autenticidad. Y ese tránsito es probablemente el más difícil en política.

Existe además otro riesgo estructural, conocido como la “trampa de la comunicación”. Muchos liderazgos digitales terminan privilegiando la espectacularidad narrativa sobre la capacidad real de gestión. Gobernar exige tiempos burocráticos, negociaciones técnicas y decisiones complejas que rara vez producen videos virales. La pregunta decisiva será si Mamen logra transformar capital simbólico en capacidad institucional. Porque una cosa es denunciar la corrupción desde TikTok y otra administrar una ciudad de casi dos millones de habitantes.

Sin embargo, sería un error subestimar el fenómeno reduciéndolo a simple marketing político. Lo ocurrido en Santa Cruz expresa una mutación profunda de la democracia contemporánea. La ciudadanía ya no deposita confianza únicamente en partidos o ideologías; la deposita en personas que percibe accesibles, visibles y permanentemente presentes en su ecosistema digital cotidiano. En términos académicos, estamos frente a una nueva forma de liderazgo hipermediatizado donde la legitimidad se construye mediante interacción continua y emocionalidad distribuida en redes sociales.

Mamen entendió, antes que muchos, que el teléfono celular se convirtió en la nueva plaza pública del siglo XXI … Y desde allí construyó poder.

TEMASSanta CruzNoticias Bolivia#RicardoPazBallivianRicardo Paz Ballivian LaManuel Saavedra
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