Dos agresiones protagonizadas por choferes de minibuses en La Paz han generado alarma entre vecinos y autoridades. El lunes, durante un control municipal en la plaza Garita de Lima, un conductor arrolló a un funcionario e intentó fugarse. Tránsito logró aprehenderlo, pero el hecho fue calificado como un atentado contra un servidor público. Al día siguiente, otro chofer golpeó brutalmente a un pasajero en el centro de la ciudad, causándole heridas en el rostro. El agresor también huyó tras la agresión.
La ciudadanía percibe estos hechos como una escalada de ataques provenientes desde el sector del transporte. “Ya no es solo falta de respeto o mal servicio, ahora es directamente violencia contra usuarios y autoridades”, denunció una vecina afectada por los bloqueos de minibuseros anteriores. Organizaciones vecinales piden sanciones ejemplares y que se revisen las licencias de conducir de los involucrados.
Las autoridades municipales aún no han anunciado acciones concretas tras los ataques. Sin embargo, la presión pública crece. Desde el Concejo se evalúan medidas de control más estrictas. “No vamos a tolerar agresiones, venga de donde venga”, afirmó la concejala Roxana Pérez del Castillo, quien lideraba el operativo donde ocurrió el primer ataque.
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