El Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz expresa su profunda preocupación y enérgico rechazo ante la difusión reiterada, por parte de medios de comunicación digitales y televisivos en Bolivia, de material audiovisual que expone a una diputada nacional en una situación perteneciente a su esfera íntima.
La circulación de este tipo de contenidos no representa un hecho de interés público, sino una vulneración directa a la dignidad, a la privacidad y a los derechos fundamentales de las mujeres, independientemente de su investidura.
La espectacularización de estos sucesos, lejos de contribuir al debate democrático, reproduce prácticas de violencia simbólica, mediática y digital que contravienen los marcos éticos fundamentales del oficio. Estos principios exigen a los medios y a los trabajadores de la prensa fortalecer un periodismo responsable, garante de los derechos humanos y plenamente comprometido con la autorregulación.
En este sentido, es imperativo erradicar el sensacionalismo de nuestras pantallas y plataformas; esta práctica no constituye periodismo, sino una forma de manipulación que desnaturaliza la labor informativa y contraviene el deber ético de salvaguardar la integridad de las personas.
Recordamos que la Ley Nº 348 establece, en su Artículo 6, que la violencia mediática comprende la difusión de mensajes e imágenes estereotipadas que promueven la explotación, discriminación o humillación de las mujeres. Asimismo, el Artículo 7 tipifica la violencia simbólica como aquella que, mediante patrones culturales, reproduce la desigualdad y la subordinación.
Ante esta realidad, exhortamos a todos los medios de comunicación del país a:
• Abstenerse de difundir contenidos ajenos al interés público que vulneren derechos fundamentales.
• Evitar la revictimización y la exposición innecesaria de las mujeres en situaciones privadas o íntimas.
• Ejercer el periodismo con responsabilidad, ética y un enfoque riguroso de derechos humanos.
• Incorporar de manera efectiva la perspectiva de género en todas sus prácticas informativas, garantizando un tratamiento digno y equitativo.
El ejercicio periodístico no puede ni debe desligarse de su responsabilidad social. La libertad de expresión es un pilar democrático que no ampara la vulneración de derechos ni la reproducción de violencia. Reafirmamos nuestro compromiso con un periodismo ético, responsable y respetuoso de la dignidad humana, particularmente de las mujeres, quienes históricamente han sido objeto de un escrutinio desproporcionado y de diversas formas de violencia mediática.
La construcción de una sociedad más justa y equitativa requiere, necesariamente, transformar las prácticas comunicacionales que aún perpetúan la desigualdad.
(Con información del Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz)


