Autoridades activan vacunación masiva y buscan el “caso cero” en medio de emergencia sanitaria.
El brote de fiebre amarilla detectado en Santa Cruz encendió las alertas sanitarias al confirmarse como autóctono, algo que no se registraba en Bolivia desde hace aproximadamente dos décadas, con indicios de transmisión de animales a humanos.
El foco fue identificado en la comunidad de Eiti, en el municipio de Gutiérrez, donde un joven de 20 años falleció a causa de la enfermedad. Además, se confirmó un segundo caso y se investiga un tercero sospechoso, lo que motivó la activación de un operativo de contención en la zona.
El responsable de Epidemiología de la Gobernación, Carlos Hurtado, explicó que ninguno de los afectados salió de su comunidad ni tuvo contacto con personas externas, lo que refuerza la hipótesis de transmisión local.
“Tenemos la sospecha de que se trata de una transmisión de animal a humano”, señaló la autoridad, al detallar que se inició la búsqueda de primates muertos, considerados un indicador clave en la propagación de la enfermedad en zonas selváticas.
Como parte de la respuesta sanitaria, se implementó un bloqueo epidemiológico que incluye vacunación masiva, fumigación y trabajos de investigación para identificar el origen del brote o “caso cero”.
La enfermedad es transmitida por mosquitos infectados, principalmente el Aedes aegypti en áreas urbanas y el Haemagogus en regiones selváticas, y puede provocar síntomas como fiebre alta, dolor muscular, cefalea intensa e ictericia.
Ante este escenario, las autoridades instaron a la población a evitar la automedicación y acudir de inmediato a los centros de salud ante cualquier síntoma, además de reforzar la vacunación, que continúa disponible de forma gratuita en los establecimientos sanitarios del departamento.


