La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, parte del chavismo, arribó a Nueva York este lunes en la madrugada para participar en la Asamblea General de la ONU. Hoy sostendrá hoy un inédito encuentro informal (pull-aside) con el presidente Donald Trump. No visitará al encarcelado exdictador venezolano Nicolás Maduro en la cárcel de Brooklyn.
La cita marca el primer contacto cara a cara entre la Casa Blanca y el tutelado Ejecutivo venezolano desde la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero de este año. Este acercamiento está impulsado por la reactivación de acuerdos energéticos y petroleros entre ambas naciones.
Rodríguez, quien ejercía como vicepresidenta del régimen chavista cuando se produjo la operación de extracción de Maduro, formó parte de la tiranía venezolana desde la presidencia del fallecido Hugo Chávez, por lo que conoce y formó parte de las violaciones a los Derechos Humanos, crímenes de lesa humanidad y el apresamiento político de miles de venezolanos. Aún hoy existen 344 presos políticos en el Elicoide.
A pesar de encontrarse en la ciudad de Nueva York, fuentes oficiales confirmaron que Rodríguez no visitará a Maduro en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC), donde permanece recluido bajo estricta custodia federal a la espera de su juicio.
Esta decisión busca blindar la agenda internacional de la mandataria interina, quien prefiere enfocar sus esfuerzos en el reconocimiento financiero internacional.
En esa línea, pronunciará su discurso en la Asamblea Gneral de la ONU este jueves, lo que ha desatado una polémica a nivel cupular y entre los miles de venezolanos exilliados en Estados Unidos, ya que Venezuela forma parte de Naciones Unidas y puede estar representada por quien ejerce el mando de ese país en eventos como la Asamblea General, recibirá el reconocimiento del mundo cuando ingrese al edificio de la ONU, pese a ser considerada una dictadora, igual que Maduro.
Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Teterboro a bordo de un vuelo chárter privado —un jet Gulfstream G500 con matrícula estadounidense—. Evitó deliberadamente el uso del avión presidencial venezolano o de las aeronaves oficiales del Estado.
Al no utilizar el avión presidencial, Rodríguez escenifica una separación física y simbólica del legado de Maduro. Refuerza su narrativa de una transición enfocada en el pragmatismo financiero, dejando atrás la retórica antiimperialista tradicional.
El uso de un jet privado con matrícula norteamericana evidencia el nivel de coordinación y las garantías de seguridad otorgadas por la propia administración estadounidense, que flexibilizó restricciones federales para facilitar su traslado.
Mientras la diplomacia se mueve en las alturas, la tensión se siente con fuerza en las calles de Manhattan. Cientos de manifestantes pertenecientes a la diáspora de ese país se concentrarán desde las 11:00 de este martes en la Dag Hammarskjöld Plaza, a pocos metros de la sede de las Naciones Unidas.
Los manifestantes, convocados por el colectivo Venezolanos en Nueva York, ondean banderas y portan pancartas en inglés y español para manifestar su rechazo a la legitimidad de Rodríguez y exigirle a la comunidad internacional que no ceda en la presión por elecciones presidenciales libre.
Desde Panamá, la lidereza democrática de Venezuela María Corina Machado anunció su retorno a su país, pese a las objeciones de Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio. Machado sostuvo que es hora de volver para conducir en Venezuela los preparativos para las próximas elecciones presidenciales venezolanas que deben realizarse el próximo año.
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