El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó que la variación actual responde al cambio al régimen cambiario flexible y aseguró que el mercado tenderá a ordenarse en las próximas semanas.
El Gobierno boliviano prevé que el precio del dólar se estabilice entre 9,70 y 10,20 bolivianos, según informó el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien explicó que la volatilidad actual responde a la transición hacia un nuevo régimen cambiario flexible.
Desde el 29 de junio, Bolivia dejó atrás el tipo de cambio fijo vigente durante más de una década y la cotización oficial pasó de 6,96 bolivianos a 9,73 bolivianos. Este jueves 30 de julio, el dólar oficial llegó a 11,89 bolivianos.
Espinoza explicó que el comportamiento registrado durante las primeras semanas del nuevo sistema está dentro de lo esperado en procesos similares y calificó la variación como «controlada».
«En Bolivia llevamos ya cuatro semanas con el régimen flotante. Hemos tenido una variación de cerca del 20%, está dentro de lo esperado en otras economías cuando esto sucede«, señaló durante una entrevista en el programa Influyentes de EL DEBER.
El ministro indicó que durante la jornada del miércoles el mercado mostró señales de una posible estabilización, debido a que las cotizaciones de la tarde fueron menores a las registradas durante la mañana. Afirmó que esta tendencia estaría relacionada con anuncios económicos como el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la aprobación del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 en el Senado.
Espinoza también recordó que el Gobierno recibió una economía con un dólar paralelo cercano a los 14 bolivianos y sostuvo que la actual transición cambiaria ocurre en un contexto marcado por los cambios en el comercio exterior, los costos de producción y los efectos de los bloqueos registrados durante más de 50 días.
«No es un escenario normal porque estamos haciendo esta transición al régimen cambiario nuevo«, afirmó.
Finalmente, la autoridad señaló que en los próximos días y semanas el mercado cambiario debería avanzar hacia una mayor estabilidad, a medida que se normalicen las importaciones, exportaciones y las actividades económicas afectadas por los conflictos sociales.








