Según un informe publicado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), la organización ucraniana de derechos humanos Truth Hounds y la Oficina Internacional de Derechos Humanos y Estado de Derecho de Kazajistán (KIBHR), Rusia ha enviado al menos a 27.000 combatientes extranjeros al frente desde el inicio de su invasión de Ucrania en 2022. Este proceso, en el que participan personas de más de 130 países, se describe como una estrategia “sistemática institucionalizada”.

El informe, basado en nueve meses de investigación, reveló que Rusia se dirige específicamente a grupos vulnerables como migrantes, estudiantes, personas encarceladas y trabajadores en situación precaria.

El presidente de la FIDH, Alexis Deswaef, declaró que algunas de estas personas fueron engañadas, mientras que otras fueron reclutadas bajo coacción, y agregó: “El Estado está convirtiendo a estas personas en parte de la maquinaria de guerra y enviándolas a los frentes más peligrosos”.

Según el informe, a migrantes que se encuentran en Rusia, en particular a personas de origen centroasiático, se les ofrecen contratos militares como alternativa a la deportación o el arresto.

En países de África, así como en Nepal, Cuba y Yemen, se afirmó que algunas personas fueron trasladadas a Rusia a través de intermediarios con promesas de empleos civiles bien remunerados y ciudadanía, pero posteriormente fueron enviadas con rapidez al frente.

El 20% falleció en los primeros cuatro meses.

El informe también destacó el elevado número de bajas sobre el terreno, indicando que hasta el 20% de estos combatientes murieron en los primeros cuatro meses.

Algunos testigos denunciaron haber sido víctimas de malos tratos y humillaciones.

El informe señala que estas prácticas violan el derecho internacional y exige que se actualice la definición de trabajo mercenario, se amplíen las leyes contra la trata de personas y se creen mecanismos para facilitar el retorno de las y los extranjeros utilizados en la guerra.

Vía: Español