Luego de más de 26 días de caminata desde la Amazonía, un grupo de avanzada de la marcha indígena procedente de Pando y Beni llegó a la ciudad de La Paz en condiciones críticas, afectado por enfermedades, agotamiento y las bajas temperaturas del altiplano.

Los marchistas arribaron hasta la tranca de Urujara, en el sector de Chuquiaguillo, donde pasaron la noche del sábado con la intención de ingresar al centro paceño el lunes. Desde ese punto, sus dirigentes lanzaron un ultimátum al Gobierno: 24 horas para abrogar la Ley 1720 y su reglamento, caso contrario, advierten con radicalizar sus medidas.

Exigencia firme

El dirigente pandino Pfizer Coaquira, ejecutivo de la región Madre de Dios, aseguró que la movilización no retrocederá en su demanda principal.

“Queremos la anulación inmediata de esta ley. No vamos a rendirnos ni a traicionar a nuestro pueblo”, declaró, destacando el sacrificio de los participantes pese a las dificultades físicas y climáticas.

Movilización con bajas

Por su parte, la representante de la región Vaca Díez, Vivian Palomeque, informó que durante la travesía se registraron múltiples bajas por problemas de salud, lo que refleja la dureza de la movilización.

“Llevamos 27 días de marcha desde Pando. Estamos de pie, pero ha sido muy duro ver a nuestros hermanos enfermos”, expresó.

Contexto del conflicto

La protesta exige la abrogación de la Ley 1720, que —según los movilizados— modifica el carácter de la propiedad rural, permitiendo que pase de pequeña a mediana y pueda ser sujeta a crédito bancario, lo que consideran una amenaza para sus territorios.

La llegada de la marcha a La Paz eleva la tensión social y política, en un escenario donde el Gobierno deberá responder en un plazo marcado por los propios movilizados.