La madre de Pablo Reboso Valencia, cadete de primer año de la Academia Nacional de Policías (Anapol) que falleció en marzo de 2026, amplió la denuncia penal contra ocho estudiantes y el entonces director de la institución, Max Cerruto, para esclarecer las circunstancias de la muerte de su hijo.
La denuncia incluye a seis cadetes de cuarto año, uno de tercer año y un brigadier que habría tenido responsabilidades vinculadas al dormitorio del joven. La familia busca establecer si tuvieron participación en los presuntos hechos de violencia ocurridos antes del fallecimiento.
También se pidió investigar al exdirector por una supuesta omisión de sus deberes de supervisión y protección. El memorial cuestiona si Cerruto conocía las posibles agresiones y si adoptó medidas para prevenirlas o denunciarlas.
Como parte de los antecedentes, la familia citó la declaración del exdirector, quien reconoció que sus funciones incluían dirigir, controlar y supervisar el funcionamiento de la institución, además de promover el respeto de los derechos humanos.
La denuncia también hace referencia a una lesión en zonas íntimas mencionada en los antecedentes forenses. Por ello, solicita una evaluación especializada que permita determinar su origen, antigüedad y posible relación con una agresión, sin presentar esa hipótesis como un hecho establecido.
En cuanto a la presunta violencia física, el memorial cita un certificado médico del 16 de marzo, emitido por el Hospital Corazón de Jesús, que registra que el cadete manifestó haber recibido golpes durante su instrucción. La familia pide investigar todas las hipótesis y establecer las responsabilidades individuales.





