El Gobierno denunció la existencia de una red de desvío de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP), en la que presuntamente estarían involucrados funcionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y repartidores. La situación fue señalada como una de las causas del desabastecimiento, principalmente en La Paz y El Alto.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, sostuvo este miércoles que se identificó la participación de personal de ambas entidades en el desvío de garrafas en Sucre, por lo que algunos funcionarios fueron retirados. La autoridad afirmó que se deben tomar medidas para frenar estas prácticas y garantizar la distribución del combustible.
Como parte de los operativos, el martes se decomisaron 223 garrafas de GLP en la Terminal Interdepartamental de El Alto. Además, en el departamento de Sucre se identificaron 13.000 litros de gasolina almacenados de manera ilegal.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Justiniano, afirmó que en el país se consolidó un mercado negro de combustibles, donde se acopiaban productos para revenderlos a precios superiores. Según explicó, los controles aplicados al diésel y posteriormente a la gasolina permitieron detectar irregularidades y mejorar el abastecimiento de este último carburante.
Justiniano advirtió que, tras las medidas de control sobre el diésel y la gasolina, las actividades ilegales se habrían trasladado al GLP. La autoridad sostuvo que los responsables cambian de producto para continuar con el acopio y la reventa irregular.
El Gobierno anunció que continuará con los controles para identificar a los involucrados y frenar el desvío de garrafas, en medio de los problemas de abastecimiento que afectan a distintas regiones del país.




