Productores de Santa Cruz alertan que entre 1,3 y 1,5 millones de toneladas de sorgo están en riesgo por los retrasos en la cosecha. El sector estima que las pérdidas podrían alcanzar entre 10% y 20% si no se garantiza combustible de manera oportuna.

En Cuatro Cañadas, Santa Cruz, los cultivos de sorgo ya están listos para ser cosechados, pero buena parte de la maquinaria permanece paralizada por la falta de diésel.

El retraso genera preocupación entre los productores porque el grano tiene una ventana limitada para ser recogido. Mientras más tiempo permanece en el campo, aumenta el riesgo de que pierda humedad, se desprenda de la planta y termine en el suelo. Las lluvias también pueden provocar la aparición de hongos y deteriorar la producción.

Mario Moreno, presidente de Promasor, explicó que durante la campaña de invierno se sembraron entre 550.000 y 600.000 hectáreas de sorgo en Santa Cruz, con una producción proyectada de entre 1,3 y 1,5 millones de toneladas.

Sin embargo, advirtió que la falta de combustible podría provocar pérdidas de entre 10% y 20%, aunque el porcentaje definitivo recién podrá establecerse cuando termine la campaña.

“Sin diésel no podemos hacer nada”

Los productores aseguran que el problema afecta prácticamente toda la cadena agrícola. El combustible es necesario para preparar los terrenos, sembrar, fumigar, transportar y finalmente cosechar.

Dionisio Chucra, productor con 26 años de experiencia, contó que este año redujo su superficie sembrada de 600 a 200 hectáreas debido a las dificultades para conseguir diésel y al incremento de los costos de producción.

Según explicó, una cosechadora puede consumir entre 500 y 550 litros de diésel por jornada, mientras que un tractor puede utilizar entre 300 y 400 litros diarios.

Por eso, cuestionó el límite establecido por el Decreto Supremo 5676, que contempla un precio de Bs 9,80 por litro hasta determinado volumen y un precio referencial de Bs 18 por litro para los consumidores que superen ese límite.

“Ya sacamos los costos y ya no da”, afirmó el productor, quien incluso analiza dejar la agricultura y dedicarse a la ganadería.

Las máquinas esperan y el grano sigue en el campo

Pedro, otro productor de la zona, relató que su cultivo ya cumplió el periodo necesario para ser cosechado, pero la maquinaria permanece detenida.

El problema, nuevamente, es el combustible.

Los productores deben acudir a los surtidores y realizar largas filas para intentar conseguir diésel. Según sus testimonios, la espera puede extenderse durante tres o cuatro días e incluso una semana.

A la falta de combustible se suma otro problema: la disponibilidad de camiones para trasladar el grano. Los productores denuncian dificultades para movilizar la cosecha, mientras algunas industrias también enfrentan limitaciones para recibir toda la producción.

La cadena comienza así a trabarse: el productor no puede cosechar, el transportista no puede movilizar y la industria tiene dificultades para recibir el grano.

El problema puede llegar al precio del pollo

La situación preocupa también al sector pecuario porque el sorgo es un insumo fundamental para la alimentación de aves, cerdos y ganado.

Johan Bergen, alcalde y productor de Cuatro Cañadas, señaló que el trigo, sorgo y girasol están entre los cultivos de invierno más afectados por la falta de combustible.

Omar Castro, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores (ANA), advirtió que un retraso prolongado en la cosecha podría reducir la disponibilidad de granos para la alimentación animal y generar presión sobre los costos de producción.

El dirigente explicó que la producción nacional de maíz cubre aproximadamente el 70% de las necesidades del sector pecuario, mientras el resto se abastece principalmente mediante el contrabando.

En ese escenario, cualquier reducción en la disponibilidad de sorgo puede terminar repercutiendo en toda la cadena productiva y eventualmente en el precio del pollo y otros alimentos.

Un problema que va más allá del campo

La falta de diésel ya no representa únicamente una dificultad para los productores agrícolas. El retraso de las cosechas amenaza con afectar el transporte, la industria y la provisión de alimentos para el sector pecuario.

Y mientras el sorgo sigue madurando en los campos de Santa Cruz, las cosechadoras permanecen detenidas esperando combustible.

El sector productivo pide una solución inmediata para evitar que lo que hoy es una demora termine convirtiéndose en pérdidas millonarias y menor disponibilidad de granos para alimentar a los animales.