México, Chile, El Salvador, China y la ONU ofrecieron apoyo para las tareas de rescate, pero la administración del ultraderechista Abelardo de la Espriella aún no autorizó el ingreso de equipos internacionales de emergencia.
Los ofrecimientos de ayuda internacional para atender la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia permanecen sin concretarse, mientras el Gobierno del recién posesionado presidente Abelardo de la Espriella no ha activado formalmente un llamado para recibir equipos extranjeros de rescate.
Entre los países que ofrecieron apoyo se encuentran México, Chile y El Salvador, además de China y otros gobiernos. También la Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó su disposición a colaborar con las autoridades colombianas.
El embajador de China en Bogotá, Zhu Jingyang, pidió al Gobierno colombiano definir de inmediato al funcionario encargado de coordinar la asistencia internacional para atender a los damnificados.
Poco después, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, confirmó que Colombia había solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos y que, por el momento, no requería personal extranjero para las labores de rescate.
El Salvador anunció el envío de dos aviones de carga con 100 toneladas de ayuda humanitaria, mientras dejó abierta la posibilidad de ampliar su colaboración si las autoridades colombianas lo solicitan.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también informó que su país tiene preparado un paquete de ayuda humanitaria y un equipo especializado en rescate tras terremotos, pero señaló que están a la espera de una solicitud formal del Gobierno colombiano para desplegarlo.
Una oferta similar fue realizada por el presidente de Chile, José Antonio Kast, país con amplia experiencia en la atención de emergencias sísmicas. También expresaron su disposición a colaborar los gobiernos de Brasil, Argentina, Ecuador y España, entre otros.
Hasta el momento, la principal excepción es Estados Unidos, que anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluación de los daños. Además, activó un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) para apoyar las operaciones de emergencia y coordinación.
La ONU también informó que mantiene contacto con las autoridades colombianas y está preparada para brindar asistencia en lo que sea necesario. El Gobierno de Colombia emitió una nota verbal solicitando apoyo de la comunidad internacional con requerimientos específicos, aunque este mecanismo no constituye formalmente un llamamiento internacional de emergencia.
La respuesta se desarrolla mientras continúan las labores de búsqueda en las zonas más afectadas, entre ellas Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, donde se reportan más de 200 personas fallecidas y todavía se realizan tareas para localizar posibles sobrevivientes.
La situación también está marcada por dificultades en la coordinación institucional. El nuevo Gobierno aún no había completado la designación de algunas autoridades encargadas de la atención de desastres y se produjo además una ruptura del proceso de transición con la anterior administración de Gustavo Petro.
La gestión de la ayuda internacional está centralizada en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que debe identificar las necesidades nacionales y coordinar con la Cancillería la solicitud de asistencia a otros países.
La internacionalista Sandra Borda señaló que el Gobierno estaría aprendiendo sobre la marcha el funcionamiento de este mecanismo y advirtió que las ciudades afectadas tienen aún mayores dificultades para gestionar directamente la cooperación, debido a que la ayuda debe ser canalizada a través del Gobierno nacional.








