La tensión por una presunta actividad aurífera en inmediaciones del río Boopi escaló este sábado con enfrentamientos entre pobladores, personas heridas y la quema de vehículos y maquinaria. Existen versiones contrapuestas sobre la presencia de una empresa señalada por dirigentes de la zona, mientras las autoridades iniciaron las investigaciones.
La disputa por la actividad minera volvió a poner a La Asunta, en el norte de La Paz, en el centro de la tensión. Este sábado, el conflicto en inmediaciones del río Boopi derivó en enfrentamientos entre pobladores, dejó personas heridas y terminó con vehículos y maquinaria incendiados.
El origen de la disputa está relacionado con trabajos realizados en la zona y una presunta explotación de oro. Dirigentes de las federaciones de varones y mujeres denunciaron que una empresa de origen chino estaría desarrollando actividad aurífera sin autorización y exigieron el retiro de la maquinaria.
Sin embargo, otro grupo de vecinos, identificado con la comunidad La Asunta Río Seco, rechazó las denuncias de avasallamiento y sostuvo que su presencia en el sector respondía a trabajos de relleno destinados a evitar inundaciones.
Las diferencias entre ambos sectores fueron aumentando durante la jornada hasta que se produjeron los enfrentamientos. En medio de la violencia, una volqueta y otra maquinaria fueron incendiadas.
Ante la escalada del conflicto, efectivos de la Policía y representantes del Ministerio Público se trasladaron hasta el lugar con el objetivo de controlar la situación e iniciar las investigaciones para establecer responsabilidades.
El fondo de la disputa: el atractivo del oro
Detrás de la violencia existe una disputa mayor por el control de un territorio con potencial aurífero. El alto precio internacional del oro ha convertido su explotación en una actividad cada vez más atractiva y relevante para la economía boliviana.
La Paz concentra una parte importante de la actividad aurífera del país. Según los datos citados en los reportes oficiales, el departamento concentró 61,9% del valor de las exportaciones bolivianas de oro durante los primeros nueve meses de 2025.
Además, entre enero y mayo de este año, las exportaciones de las demás formas de oro en bruto registraron un fuerte incremento en valor respecto al mismo periodo de 2025, impulsadas por la cotización internacional del metal.
Este escenario aumenta la presión sobre nuevas zonas de explotación y convierte la discusión en algo más complejo que la presencia de maquinaria en las riberas de un río. En juego están el acceso al recurso, los ingresos de la actividad minera, las exportaciones y las divisas que genera el oro.
También hay preocupación por el agua
Los pobladores que rechazan la actividad minera denunciaron posibles afectaciones al río Boopi, incluyendo contaminación y modificaciones en su cauce.
La preocupación cobra mayor relevancia por la importancia del agua y de la actividad agrícola para las comunidades de la región.
Sin embargo, la situación jurídica de la operación señalada deberá ser establecida por las autoridades competentes. Las denuncias sobre una presunta empresa extranjera y una posible explotación ilegal aún requieren ser verificadas.
La intervención de entidades como la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) será clave para determinar si existen derechos mineros vigentes, autorizaciones para la explotación y permisos ambientales correspondientes.
Por ahora, lo confirmado es que la disputa ya dejó personas heridas, vehículos y maquinaria destruidos, además de una creciente tensión entre sectores de la zona.
En La Asunta, el conflicto por el oro dejó de ser únicamente una discusión sobre minería. Agua, territorio, actividad económica y el control de un recurso cada vez más valioso se cruzan ahora en una disputa que las autoridades deberán esclarecer.








