El Gobierno reforzó este jueves los controles sobre la distribución de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en La Paz y El Alto, ante la persistencia de redes de contrabando que desvían el carburante hacia Perú y afectan el abastecimiento en ambas ciudades y zonas rurales.
La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Policía Boliviana pusieron en marcha un operativo con escolta policial para resguardar los camiones que transportan garrafas. Un contingente de efectivos se concentró por la mañana en la planta de YPFB de Senkata, en El Alto, desde donde las patrullas acompañarán a los distribuidores hasta sus puntos de destino.
Uno de los factores que incentiva el desvío ilegal es la diferencia de precios entre ambos países. En Bolivia, la garrafa de 10 kilos se comercializa a Bs 22,50, mientras que en Perú puede alcanzar los Bs 150 o más, según el tipo de cambio y las condiciones de venta en el mercado fronterizo.
La falta de GLP provocó en los últimos días largas filas de familias y bloqueos de calles en La Paz y El Alto, donde los usuarios reclamaron una distribución regular del combustible. El martes, la Policía intervino un camión que descargaba parte de sus garrafas en un minibús, en un caso que expuso los riesgos de desvío durante el transporte.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, informó que durante octubre se decomisaron 14.097 litros de gasolina y 659 garrafas de GLP. De ese total, 223 garrafas fueron incautadas en la Terminal Interprovincial de El Alto.
El operativo busca reforzar la vigilancia sobre el traslado del combustible subvencionado y evitar que las garrafas destinadas al consumo interno terminen en el mercado ilegal peruano.




