Bolivia se ha convertido en un centro de operaciones para organizaciones internacionales del narcotráfico, que operan con la colaboración de redes locales, advirtió Mónica Mendoza, representante en el país de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
La funcionaria identificó la presencia y expansión de grupos como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de México; el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), de Brasil, además de organizaciones criminales peruanas y colombianas.
Mendoza señaló que la presencia de ciudadanos extranjeros vinculados a estas estructuras en las cárceles bolivianas evidencia la dimensión del problema. A ello se suma el incremento de los asesinatos por encargo, que reflejan disputas entre organizaciones criminales por el control de territorios y rutas.
“No estamos hablando de carteles bolivianos, estamos hablando de organizaciones de otros países y que operan con la anuencia, con el consenso de organizaciones locales”, afirmó.
La representante de Naciones Unidas sostuvo que el narcotráfico en Bolivia está relacionado con otras actividades ilícitas, como el contrabando, la trata de personas, la corrupción y la minería ilegal. También alertó sobre la posible infiltración del crimen organizado en instituciones judiciales, lo que puede generar redes de protección que obstaculicen las investigaciones y la persecución penal.
En ese contexto, Mendoza consideró necesario fortalecer la cooperación internacional, perseguir las finanzas de las organizaciones criminales y aprobar normas contra el lavado de dinero y la extinción de dominio. Asimismo, remarcó la importancia de lograr más sentencias por narcotráfico para debilitar las estructuras delictivas y evitar su expansión en el país.




