La Central Obrera Boliviana (COB) se declaró en estado de emergencia nacional tras la muerte de un trabajador de Concretec, ocurrida en su fuente laboral en Santa Cruz. La organización calificó el hecho como un “asesinato social y laboral” y responsabilizó a la situación económica que atraviesan los empleados de la empresa.
Según las denuncias de los trabajadores, Concretec acumula aproximadamente 20 meses de salarios impagos, una situación que habría generado graves dificultades económicas para sus dependientes. En un pronunciamiento público, la COB expresó su dolor e indignación y atribuyó lo sucedido a “la indolencia, el abandono y la irresponsabilidad patronal”.
La organización sindical manifestó su respaldo a las familias afectadas y exigió el pago inmediato de los sueldos adeudados. También demandó un plan concreto de recuperación y una inyección financiera urgente que permita cancelar la totalidad de las obligaciones salariales acumuladas durante casi dos años.
Entre sus exigencias, la COB pidió garantizar la estabilidad laboral, asegurar la continuidad de las operaciones y avanzar en la reestructuración de Concretec. Asimismo, rechazó cualquier posibilidad de cierre de la empresa que, a su criterio, responda a una gestión administrativa deficiente.
El pronunciamiento eleva la presión sindical para que se encuentre una solución a la crisis de la empresa y se atiendan las demandas de los trabajadores, tanto en el pago de sus salarios como en la preservación de sus fuentes laborales.




