A pocos días de cumplir su primer año de gestión, el presidente Rodrigo Paz enfrenta cuestionamientos por la demora en la reorganización del servicio exterior boliviano. Hasta el momento, el Gobierno concretó la designación de Luis Fernando Camacho como embajador en Paraguay, mientras que José Luis Lupo desistió de asumir la representación ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El proceso acumula anuncios incumplidos desde principios de año. En febrero se anticipó que los nombramientos se realizarían entre marzo y junio, pero los primeros nombres se conocieron recién el 11 de agosto. Camacho asumió el cargo el 16 de septiembre y Lupo declinó la designación el 6 de octubre, al considerar que las circunstancias habían cambiado.
La excanciller Karen Longaric cuestionó la falta de renovación en la Cancillería y la permanencia de funcionarios de anteriores administraciones. También denunció la incorporación de personas que, según afirmó, estarían vinculadas al Movimiento Al Socialismo (MAS). A su juicio, el servicio exterior requiere profesionales especializados en derecho internacional, cooperación, derechos humanos y otras áreas estratégicas.
La politóloga Ana Lucía Velasco consideró que la demora evidencia problemas de planificación y falta de una estrategia clara de política exterior. Advirtió que la ausencia de representantes plenamente designados puede dificultar los trámites consulares de los bolivianos en el extranjero, la defensa de sus derechos y las gestiones para atraer inversiones y abrir mercados.
Las críticas también llegaron desde la Asamblea Legislativa. Legisladores de distintas fuerzas políticas reclamaron acelerar los nombramientos y fortalecer la representación diplomática, al considerar que Bolivia necesita embajadores con experiencia en economía, finanzas, comercio y promoción turística. La diputada Liza Claros, por ejemplo, afirmó que la falta de representación encabezada por un embajador en Chile perjudicó a empresarios madereros.
Desde el oficialismo, la diputada del PDC Claudia Bilbao atribuyó parte de las dificultades a las deudas salariales que dejó el anterior Gobierno en distintas embajadas, situación que, según explicó, complica el traslado de algunos funcionarios. Sostuvo que la administración de Paz busca seleccionar representantes capaces de generar negocios y abrir oportunidades para el país.
Mientras persisten las diferencias sobre las causas del retraso, la reorganización del servicio exterior continúa pendiente. Entre los principales desafíos figuran la profesionalización de la carrera diplomática, la definición de prioridades internacionales y el fortalecimiento de las misiones destinadas a proteger a los ciudadanos bolivianos y promover los intereses económicos nacionales.




